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Biografía de Dalai Lama

Tendzin Gyatso, el actual Dalai Lama
[Tenzin Giatso] Jefe espiritual del budismo tibetano, considerado por sus seguidores la reencarnación delbodhisattva Avalokitesvara. Los Dalai Lama Desde 1642 hasta 1959 los Dalai Lama ostentaron además el poder temporal en el Tíbet. Al morir cada Dalai Lama, los monjes (lamas) del Monasterio Amarillo designan a su siguiente reencarnación en un niño de corta edad, interpretando una serie de signos con arreglo a su religión; no se trata, por tanto, de una dinastía de monarcas hereditarios, sino de la máxima magistratura personal de un régimen teocrático. 

En el interregno entre la muerte de un Lama y la mayoría de edad del siguiente, el Monasterio ejerce directamente el poder designando a un regente, al tiempo que se ocupa de la educación del futuro jefe. Ge-dun-grup-pa (?-1474) fue el primero, fundador de la secta budista de los monjes amarillos y del sistema sucesorio de la reencarnación de los lamas. Sonam Gyatso, III Dalai Lama (1543-88) fue en realidad el primero que asumió el título de Dalai (palabra mongola que significa «gran océano»).

Al convertir al jefe mongol Altan Khan y a toda su tribu, asentó definitivamente la hegemonía de la secta en el Tíbet, extendiendo su influencia sobre Mongolia, China occidental, Bután y Sikkim. Ngawang Gyatso, V Dalai Lama (1617-82) fue el primero en asumir el gobierno temporal del Tíbet además del liderazgo espiritual. Dicho cambio tuvo lugar en 1642, al destronar el príncipe mongol Gusri Khan al rey del Tíbet y titularse él mismo rey; en realidad, Gusri se limitó a ejercer un protectorado militar sobre el Dalai Lama, que era quien gobernaba efectivamente. 

Al morir Gusri en 1655, el Lama pasó a controlar el poder en solitario, si bien su autoridad religiosa estaba limitada por la de otro dignatario budista, el Panchen Lama. Fue este V Dalai Lama quien construyó el Palacio de Potala en Lhasa, desde donde han ejercido el poder sus sucesores hasta el siglo XX. Su sucesor Tshangyang Gyatso, VI Dalai Lama (1683-1707), desbarató el prestigio adquirido por los monjes amarillos con su comportamiento disoluto y mujeriego. El emperador chino aprovechó la ocasión para intervenir en Tíbet, poniendo coto a su influencia espiritual sobre Mongolia y la propia China. 

En 1720 los chinos invadieron el Tíbet y sometieron al Dalai Lama a una relación de vasallaje, que perduró hasta la desaparición del Imperio Chino en 1911. Thupten Gyatso, XIII Dalai Lama (1876-1933), fue un gobernante despótico, cuya torpeza diplomática le enfrentó con las grandes potencias de la zona. Jugó la baza del acercamiento a Rusia, viéndose atacado por una expedición británica que le obligó a refugiarse en China (1904); más tarde, reconciliado con los británicos, sufrió el ataque de China y hubo de refugiarse en la India (1910). Regresó al Tíbet en 1913, al recuperar el país la independencia por la caída de la dinastía Manchú en China (1911). 

Aliado ahora de los británicos -mientras el Panchen Lama representaba los intereses chinos-, quiso emprender una política modernizadora en terrenos como la educación o la defensa, pero el conservadurismo de los lamas frustró sus intentos de reforma. 

El actual Dalai Lama 
Al morir se identificó a su sucesor en el niño Tendzin Gyatso, XIV y actual Dalai Lama (1939 - ) nacido en una familia pobre de origen tibetano en la provincia china de Quinghai (1935). 

En 1950, cuando aún no había cumplido la mayoría de edad, los comunistas chinos invadieron el país; Tendzin Gyatso, declarado mayor de edad antes de tiempo, asumió el poder y se refugió cerca de la frontera con la India; pero, al no recibir ayuda exterior pese a su llamamiento a la India de Nehru y a las Naciones Unidas, hubo de aceptar la tutela comunista, firmando en 1951 un tratado que convertía al Tíbet en «provincia autónoma» de China. Las relaciones con la China de Mao fueron muy conflictivas, luchando el Dalai Lama por preservar el sistema tradicional tibetano y los chinos por controlar el poder de hecho (designando por sí mismos a un joven chino como la reencarnación del Panchen Lama). En 1956 estalló una primera rebelión antichina en dos provincias fronterizas de población tibetana, que fue reprimida de forma sangrienta. 

En 1959 un levantamiento popular apoyado por el ejército se enfrentó a las tropas chinas, que respondieron violentamente hasta la total ocupación del país. El Dalai Lama consiguió huir a la India con unos 70.000 exiliados tibetanos, mientras Mao ponía en el gobierno del Tíbet al Panchen Lama (al que sin embargo no consiguió manejar a su gusto y encarceló en 1964). En 1982 Deng Xiaoping invitó a regresar al Dalai Lama, que prefirió permanecer en el exilio, dedicándose a preservar en el norte de la India, Nepal, Bután y Sikkim la cultura tibetana destruida por las autoridades chinas en su país de origen, al tiempo que asumía públicamente los ideales de la democracia y el pacifismo. 

Desde entonces ha venido testificando en todos los foros internacionales la pérdida de la soberanía de su nación, pero «se ha opuesto al uso de la violencia y ha propiciado soluciones basadas en la tolerancia y el respeto mutuo, con el objetivo de preservar la herencia histórica y cultural de su pueblo». Esta última cita textual pertenece al comité del Parlamento noruego que le concedió el premio Nobel de la Paz en 1989. En 1990 publicó su autobiografía, Freedom in Exile.

Frases De Dalai Lama

Si dominamos nuestra mente, vendrá la felicidad.
Todas nuestras vidas empezaron con el afecto humano como primer soporte. Los niños que crecen envueltos en afecto, sonríen más y son más amables. Generalmente son más equilibrados.
La amistad sólo podía tener lugar a través del desarrollo del respeto mutuo y dentro de un espíritu de sinceridad.
Nuestra religión es simple: no existen templos ni complicadas filosofías.
Aunque haya religiones diferentes, debido a distintas culturas, lo importante es que todas coincidan en su objetivo principal: ser buena persona y ayudar a los demás.
El enojo, el orgullo y la competencia son nuestros verdaderos enemigos.
La tolerancia y la paciencia son mucho más profundas y efectivas que la mera indiferencia.
No debemos creer demasiado en los elogios. La crítica a veces es muy necesaria.
Se dice que nuestro enemigo es nuestro mejor maestro. Al estar con un maestro, podemos aprender la importancia de la paciencia, el control y la tolerancia, pero no tenemos oportunidad real de practicarla. La verdadera práctica surge al encontrarnos con un enemigo.
Tanto el creyente como el no creyente son seres humanos. Debemos tenernos un gran respeto.
A través de la paz interior se puede conseguir la paz mundial. Aquí la responsabilidad individual es bastante clara ya que la atmósfera de paz debe ser creada dentro de uno mismo, entonces se podrá crear en la familia y luego en la comunidad.
La esencia de la vida espiritual está formada por nuestros sentimientos y nuestras actitudes hacia los demás.
La bondad o la maldad de los actos la determina su fruto.
El éxito y el fracaso depende de la sabiduría y la inteligencia, que nunca pueden funcionar apropiadamente bajo la influencia de la ira.
La muerte nos iguala a todos. Es la misma para un hombre rico que para un animal salvaje.
Que la religión pueda ser usada como un instrumento para crear divisiones y provocar más pelea, es un hecho muy infortunado.
El medio para hacer cambiar de opinión es el afecto, no la ira.
Casi todas las cosas buenas que suceden en el mundo, nacen de una actitud de aprecio por lo demás.
Si alguna vez no te dan la sonrisa esperada, sé generoso y da la tuya. Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa, como aquel que no sabe sonreír a los demás.
Si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo, por tu propio bienestar.
Ten en cuenta que el gran amor y los grandes logros requieren grandes riesgos.
La esencia del cristianismo y el budismo es la misma: la práctica del amor, para lo cual es necesario poner énfasis en el perdón y compartir el sufrimiento ajeno.
Sin amor la sociedad se encuentra en estado muy crítico. Y sin él nos enfrentamos cada vez más en el futuro a graves problemas. El amor es el centro de la vida humana.
Honrar a Dios es fundamental, pero también lo es respetar a nuestro prójimo. De hecho la verdadera adoración a Dios es posible cuando uno respeta a su prójimo.